El consumo de carne cayó a un piso histórico: «No hay plata»
El consumo interno de carne vacuna en Argentina cayó a un promedio móvil de 46,3 kilos por habitante al año en julio, un 9,4% menos que un año atrás y el nivel más bajo en más de dos décadas. Desde el sector frigorífico chaqueño atribuyen la contracción a la pérdida de poder adquisitivo: «El problema más grande que hay no es que la carne entre o salga, sino que no hay plata, no hay efectivo para comprar».
El consumo interno de carne vacuna en Argentina cayó a un promedio móvil de 46,3 kilos por habitante al año en julio, un 9,4% menos que un año atrás y el nivel más bajo en más de dos décadas, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) .
Hace unas semanas, el vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos del Chaco y propietario del Frigorífico Pete y Carnicería La Esperanza, Julio Augusto, sostuvo que el principal problema del mercado no está en la circulación del producto sino en la capacidad de compra de los consumidores: «El problema más grande que hay no es que la carne entre o salga, sino que no hay plata, no hay efectivo para comprar» .
El principal factor detrás de la caída
Para Augusto, la pérdida de poder adquisitivo se convirtió en el factor central de la retracción. «La falta de efectivo de la gente, de poder adquisitivo, es el problema número uno que están teniendo todos los comerciantes», afirmó . El referente frigorífico consideró que la caída del consumo responde a una economía familiar cada vez más restringida: «La gente tiene gastos de todo tipo, entonces se restringe en un montón de cosas de acuerdo a lo que le llega al bolsillo». En ese sentido, planteó que una recuperación de la demanda dependerá de una mejora de los ingresos: «Tendrían que subir un poquito más los salarios para que se empiece a reactivar» .
Más exportaciones y menor oferta interna
A la menor capacidad de compra se suma otro elemento: una mayor proporción de la producción destinada al mercado externo. Entre enero y julio, las exportaciones de carne vacuna alcanzaron 487.200 toneladas equivalente res con hueso, con un crecimiento interanual del 8,8% , impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos, China e Israel .
En el mismo período, CICCRA estimó que el abastecimiento del mercado doméstico se contrajo un 12% , mientras el consumo aparente se ubicó en 1,202 millones de toneladas res con hueso, unas 163.400 toneladas menos que en igual período de 2025 .
El escenario exportador convive, además, con un mercado local golpeado. «Otro problema que están teniendo los comerciantes también es la presión impositiva que hay», explicó, y agregó: «Tenemos muchos empleados, muchos gastos en tarifas, la luz se nos fue muy cara». Frente a esa situación, sostuvo que los comerciantes deben reducir ganancias para sostener las ventas: «Si vendés caro, no te van a comprar, porque la gente camina buscando precios» .
Menor faena y retención de vientres
La caída del consumo también se desarrolla en paralelo con una menor disponibilidad de hacienda. Durante los primeros siete meses de 2026 se faenaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en el mismo período del año pasado. Solo en julio fueron procesadas 1,095 millones de cabezas, un 12,2% menos interanual .
La reducción está vinculada con la transición del ciclo ganadero y la retención de hembras por parte de los productores, una estrategia destinada a recomponer el stock y que reduce la oferta inmediata de animales para faena .
La menor producción se tradujo en una reducción de la carne disponible: entre enero y julio se elaboraron 1,689 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que durante el mismo período de 2025 .
En este contexto, Augusto reconoció que los consumidores están buscando alternativas como pollo y cerdo, aunque consideró que la carne vacuna mantiene un lugar central en la alimentación. «Si bien la gente se vuelca por el pollo o por el cerdo, la carne se compra y se come siempre. Siempre se vuelve a la carne», sostuvo. Y defendió el rendimiento de la carne vacuna frente a otras opciones: «Rendidor como la carne, no hay. No es lo mismo un kilo de carne que un kilo de pollo, porque el pollo tiene 50% de hueso» .
El consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en más de dos décadas: 46,3 kilos por habitante al año. La pérdida de poder adquisitivo, el aumento de las exportaciones y la menor disponibilidad de hacienda por la retención de vientres son los factores que explican la contracción. Desde el sector frigorífico chaqueño son contundentes: «No hay plata». Mientras los salarios no se recuperen, el consumo de carne seguirá en un piso histórico.
