«Hay que volver a una presión fiscal razonable, porque hoy no somos competitivos»

El exministro de Economía del Chaco, Rubén Federico Piceda, sostuvo que la Argentina necesita avanzar hacia una reducción de la presión fiscal en todos los niveles del Estado —nacional, provincial y municipal— si pretende recuperar competitividad y sostener a las empresas frente a la apertura de la economía. «Si vos no bajás la presión fiscal, si no acomodás el sistema tributario, la Nación, Provincia y Municipio, los tres tienen que acomodar, es un país inviable porque no somos competitivos», afirmó.

En una entrevista , el economista planteó que el problema no se limita a un impuesto determinado, sino que está vinculado con una estructura de costos que durante décadas fue acumulando tributos, regulaciones y cargas que terminaron afectando la producción .

Para el exfuncionario, la discusión tributaria adquiere una importancia todavía mayor en un contexto en el que la Argentina está abriendo progresivamente su economía y los consumidores tienen cada vez más posibilidades de acceder a productos importados. Esa situación, según explicó, obliga a las empresas argentinas a competir no solamente entre sí, sino con productores de otros países que enfrentan estructuras de costos menores .

Piceda puso como ejemplo la situación de Paraguay para dimensionar la diferencia de presión fiscal. Según su estimación, la carga total que soporta una empresa argentina supera ampliamente la de ese país. «Muy probable que en Paraguay estemos en el orden de 25%, por todo concepto, la presión fiscal que soporta una empresa y en Argentina estamos arriba de 40%», sostuvo .

Ingresos Brutos: un impuesto «perverso»

Uno de los principales cuestionamientos de Piceda estuvo dirigido al impuesto sobre los Ingresos Brutos, al que calificó de «perverso» debido a su carácter acumulativo a lo largo de la cadena productiva .

«Ingresos Brutos es un impuesto totalmente perverso que afecta los costos de las empresas», afirmó. Y recordó una experiencia de la que participó durante el Pacto Fiscal Federal de 1993, cuando se discutieron modificaciones a la estructura tributaria nacional y provincial. «Yo participé en el pacto fiscal federal del 93 donde se negoció pasar de 18 a 21%, pero logramos en ese acuerdo quitar Ingresos Brutos a la producción primaria y a la producción industrial», recordó .

La razón, explicó, estaba en el efecto acumulativo del tributo. «Porque Ingresos Brutos es acumulativo. Si lo cobran la producción primaria, industrial, comercio y servicio, acumulás cuatro Ingresos Brutos», planteó .

Para Piceda, la discusión sobre la carga fiscal no puede reducirse exclusivamente a cuánto recauda cada jurisdicción. También debe analizarse cuánto termina impactando cada tributo en el precio final de los bienes y servicios y, en consecuencia, en la capacidad de las empresas para competir .

En esa línea, mencionó también el impuesto a los sellos y recordó que en aquel acuerdo se buscó reducir su incidencia sobre determinados sectores productivos. «Sellos también prácticamente se eliminó en la producción primaria e industrial», señaló . El economista también destacó que hubo períodos en los que se avanzó en una reducción de los aportes patronales, aunque aclaró que esas medidas tuvieron alcances diferenciados según las actividades .

El déficit previsional: un problema estructural

El sistema previsional chaqueño se convirtió, según Piceda, en uno de los principales problemas estructurales que enfrenta la provincia. El exministro de Economía recordó que durante su gestión, en los años 90, ya había advertencias sobre el crecimiento del déficit de la caja previsional y cuestionó que, décadas después, el problema haya adquirido una dimensión mucho mayor .

«Siempre uno de los temas que me quedaron muy grabados en mi gestión de ministro de Economía fue defender en nuestra Legislatura el proyecto del exgobernador Rolando Tauguinas de elevar el sistema previsional a la Nación», recordó .

En aquel momento, explicó, el déficit rondaba los cinco millones de dólares. Pero lo que más preocupaba no era solamente el resultado de ese año, sino las proyecciones realizadas sobre la evolución futura del sistema .

La propuesta fue aceptada por varias provincias. «Trece provincias habían resuelto enviar el sistema a la Nación. Once quedaron afuera, entre ellas el Chaco», recordó .

El problema central, según el exministro, está relacionado con la relación entre trabajadores activos y jubilados. Explicó que un sistema previsional funciona de manera saludable cuando existen aproximadamente cuatro aportantes por cada jubilado. «Normalmente, para que exista un jubilado bien atendido tiene que haber en la actividad cuatro empleados que aporten al sistema», señaló .

«Si las políticas macroeconómicas que impulsa el gobierno nacional tienden a reducir la estructura del Estado, vas a tener menos empleados activos. De hecho, hay en marcha un plan de retiros. Vas a tener más pasivos que activos», advirtió .

La dimensión del problema, para Piceda, puede observarse en los recursos que la provincia debe destinar para sostener el sistema. «Tengamos en cuenta que se come, entre comillas, 300.000 millones de pesos al año, equivalente a 200 millones de dólares», alertó .

«Si no bajás la presión fiscal, el país es inviable»: el duro diagnóstico de Piceda sobre la competitividad argentina. El exministro de Economía del Chaco planteó la necesidad de reducir la carga tributaria en todos los niveles del Estado para que las empresas puedan competir en un contexto de apertura económica. Con un comparativo que muestra una presión fiscal del 40% en Argentina contra el 25% de Paraguay, Piceda apuntó contra Ingresos Brutos como un impuesto «perverso» y advirtió sobre el creciente déficit previsional chaqueño, que ya consume 300.000 millones de pesos al año. Un diagnóstico que invita a repensar la estructura tributaria del país.