Así quedó el mapa político de América del Sur tras el triunfo de De la Espriella en Colombia

El ajustado triunfo de Abelardo de la Espriella en el balotaje presidencial de Colombia confirma una nueva inclinación del péndulo ideológico en América del Sur hacia la derecha, sumando un séptimo gobierno de ese signo en la región.

Un giro regional consolidado

Con el triunfo del candidato libertario en Colombia, se suman gobiernos de derecha o centro-derecha en Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia y Perú (con Keiko Fujimori encaminada a consolidar su victoria). Brasil, cuya elección presidencial se celebrará en octubre, queda como la última gran incógnita del tablero sudamericano.

Según explicó Eduardo Ruiz, analista de Control Risks, «sin duda, existe un movimiento regional hacia la derecha. Sin embargo, este fenómeno no parece estar impulsado por una conversión ideológica masiva de los votantes, sino por factores mucho más pragmáticos»: el deterioro de la seguridad, el bajo crecimiento económico, el aumento del costo de vida, la frustración con las élites políticas tradicionales y el peso de gestiones poco exitosas de gobiernos de izquierda.

El caso colombiano

De la Espriella, un outsider sin experiencia política previa, derrotó al oficialista Iván Cepeda con el 49,66% de los votos, una diferencia mínima que refleja un país profundamente dividido. Su victoria cierra el ciclo del primer presidente de izquierda en la historia moderna de Colombia, Gustavo Petro.

El nuevo mandatario, conocido como «El Tigre», anticipa un viraje brusco en la política colombiana: promete reducir el tamaño del Estado en un 40%, aplicar mano dura contra grupos armados con apoyo de Estados Unidos e Israel, y cuenta con el respaldo público de Donald Trump.

Excepciones y matices

Paraguay es la excepción a esta regla, ya que el gobierno de Santiago Peña no marcó una ruptura con el oficialismo anterior, sino que extendió el reinado del Partido Colorado, que ha gobernado el país casi ininterrumpidamente los últimos 70 años.

Perú, por su parte, presenta un caso particular. Keiko Fujimori puso fin a dos gobiernos interinos conservadores y llega al poder con su partido, Fuerza Popular, que ya contaba con mayoría en el Congreso. Organizaciones como Human Rights Watch han señalado que el partido ha debilitado en los últimos años el marco jurídico del país y la independencia de jueces y fiscales.

El horizonte regional

Más allá de la tendencia actual, el analista Juan Negri, director de la carrera de Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, advirtió que «no me sorprendería que muchos de estos oficialismos de derecha pierdan elecciones subsiguientes. Es decir, por ahora, no han logrado consolidar una dominación estructural».

El foco está puesto en Brasil, donde la elección de octubre será probablemente la prueba más importante para determinar si la tendencia de derecha logra consolidarse en la región. Con un oficialismo histórico encabezado por Lula intentando evitar los fantasmas de la gestión pasada, y una oposición que aún no logra una ventaja clara ni siquiera en la figura de Flávio Bolsonaro, el escenario permanece incierto a menos de cuatro meses de los comicios.