Cien años de historia rural: una escuela con ocho alumnos busca a sus exalumnos para celebrar
La primaria N° 65 «José Luis Araujo», en pleno campo chaqueño, cumple un siglo. Hoy tiene apenas ocho estudiantes, pero su directora recorre 50 kilómetros diarios para mantenerla viva. El 23 de agosto, la comunidad se reencontrará para honrar su memoria. ¿Quién no guarda un recuerdo de su escuela rural?
Hay escuelas que son mucho más que ladrillos y pizarrones. La primaria N° 65 «José Luis Araujo», en jurisdicción de San Bernardo, es una de ellas. Fundada el 10 de agosto de 1926, cuando el primer edificio de adobe con techo de chapa albergaba los sueños de colonos y pequeños productores, hoy se prepara para soplar sus cien velas.
Pero el contexto es otro. En su época de mayor esplendor, llegó a tener cerca de 60 alumnos. Hoy, apenas ocho: cuatro en el nivel primario y cuatro en el inicial. La migración hacia los pueblos, en busca de mayores comodidades, fue vaciando las aulas. Y sin embargo, la escuela sigue en pie.
Una directora que no se rinde
Paola Nicoloff está al frente de la institución desde 2024. Vive en San Bernardo y cada día recorre 24 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta —casi 50 kilómetros en total— para llegar al establecimiento. La acompaña una maestra jardinera en esa travesía diaria por caminos rurales.
«La gente se va al pueblo, en busca de mayores comodidades, más que nada», explica con realismo. Pero no hay resignación en sus palabras. «Somos poquitos, es una comunidad chiquita la que está, pero tenemos muchas ganas de hacer», afirma con una energía que parece no conocer el cansancio.
Cuando asumió, el edificio estaba en serio deterioro. «Las ventanas, puertas y paredes estaban ya deterioradas, en muy mal estado. Un poquito me deprimí cuando recién llegué», confiesa. Pero encontró en las familias del lugar un respaldo invaluable. «A todas las personas las fui conociendo y son muy buenas, muy colaboradoras», agrega.
El gran reencuentro: 23 de agosto
La celebración del centenario será el domingo 23 de agosto y tiene un objetivo claro: reunir a quienes alguna vez formaron parte de la comunidad educativa. Exalumnos, exdocentes, familias y vecinos están convocados a una jornada que promete ser emotiva.
El cronograma incluye:
- 9:00 – Desayuno especial para exalumnos y exdocentes, pensado como un espacio para el reencuentro íntimo.
- 10:00 – Acto protocolar por el centenario.
- 13:00 – Almuerzo comunitario (los comensales deberán abonar una tarjeta).
El desafío más grande, admite Nicoloff, es lograr que la invitación llegue a todos. Muchos de los que pasaron por esas aulas hoy viven en otras localidades, dispersos por la geografía chaqueña y más allá. Por eso, la escuela está utilizando todos los medios a su alcance: radios, redes sociales y, especialmente, su página de Facebook, para amplificar el llamado.
Más que una escuela: un símbolo
La institución está ubicada en el Lote 10, sección 11, parcela 48, chacra 48, en la legua sudeste. Para quienes no conocen la zona, esas coordenadas pueden sonar a nada. Pero para generaciones enteras de colonos, fue el centro de la vida comunitaria.
La matrícula menguante no apaga el orgullo. Nicoloff, que está próxima a cumplir 22 años en la docencia, lo resume con una frase que dice todo: «Hay muchísimas cosas para hacer. Es una organización muy grande y en el personal de la escuela solo somos dos personas, hay que ponerle el pecho y seguir para adelante».
¿Cuántas historias habrá guardadas entre esas paredes centenarias? ¿Cuántos exalumnos, hoy adultos o ancianos, atesoran recuerdos de infancia en esa escuela rural? El 23 de agosto, el tiempo dará marcha atrás. Y aunque sean pocos los que hoy ocupan los bancos, la memoria de cien años pesa más que cualquier número de matrícula.
Porque una escuela no se mide por la cantidad de alumnos, sino por la huella que deja en cada uno de ellos. Y esa huella, en la N° 65, tiene un siglo de profundidad.
