La morosidad familiar explota en Argentina: «Las deudas ya no se licuan con inflación»
El analista Germán Saunig advierte que la mora en créditos de consumo crece sin freno desde hace 20 meses y ya afecta a 7 millones de personas. En el sector pyme, muchas empresas están refinanciando o entrando en concurso. ¿Estamos ante el fin de la cultura del «totalmente financiado»?
El escenario económico cambió, y con él, la forma en que los argentinos enfrentan sus deudas. Durante años, la inflación alta y los aumentos salariales periódicos permitían que los créditos se licuaran con el tiempo. Ese mecanismo, que muchos daban por descontado, ya no funciona.
Así lo plantea el analista financiero Germán Saunig, director ejecutivo de la consultora Equador Finanzas, en una entrevista con NORTE TV. Su diagnóstico es contundente: la morosidad viene en aumento sostenido desde hace 20 meses, pero se agudizó en los últimos 10. Y el cambio de régimen económico tiene mucho que ver.
El fin de la licuadora
«El argentino quizás estaba acostumbrado a ese tipo de vida, y sabía que mañana le aumentaba un 5% su ingreso y el mes que viene otro 5%, a la vez que había una inflación mensual del 3% y la deuda que tomó se iba licuando», explica Saunig.
Esa ecuación, en apariencia favorable, era la que sostenía el crédito al consumo como herramienta cotidiana. Pero ahora, con ingresos estancados y tasas de interés reales mucho más altas, la deuda se vuelve cada vez más pesada.
«Ahora no existe ese mismo crecimiento de ingresos y por eso las deudas son cada vez más pesadas», resume.
Números que alarman
Los datos recientes, difundidos por Chequeado con base en un informe del Centro de Estudios para la Ciudad, son elocuentes:
- $ 15.800 millones en morosidad familiar alcanzó en junio.
- 35% ($ 5.600 millones) es considerado «irrecuperable» por el BCRA (atraso mayor a 365 días).
- Más del 40% de las deudas tiene mora de entre 6 y 12 meses.
- 24% presenta retraso de entre 1 y 3 meses.
Y el dato que más preocupa a Saunig: alrededor de 7 millones de personas en todo el país tienen créditos en mora, considerando tanto el sistema bancario como las billeteras virtuales y mutuales.
Dentro del sistema financiero formal, la morosidad pasó del 2% al 12,8% en veinte meses. «La progresión de ese número es lo que preocupa», advierte.
El mundo de las billeteras virtuales: un terreno más riesgoso
El analista hace un señalamiento crítico sobre el crédito otorgado a través de billeteras virtuales y mutuales. Allí, la irregularidad alcanza el 34%, muy por encima del sistema bancario.
«Hoy, con una billetera virtual, cualquiera puede acceder a un crédito rápido y no hay mucha más información atrás de eso», sostiene. Y agrega: «Probablemente afecta a gente no informada respecto de las tasas de intereses o de cómo utilizar un crédito».
El fenómeno se agrava porque muchas personas toman créditos en múltiples fuentes: bancos, tarjetas y billeteras, superponiendo deudas sin tener una visión clara de su capacidad de pago.
El problema ya llega a las empresas
Lo que comenzó como una crisis de las familias ya comienza a afectar la cadena productiva. Saunig revela que, en el sector pyme, «hay muchas empresas refinanciando deuda y entrando en concurso (de acreedores)».
El mecanismo es perverso: cuando las familias dejan de consumir por estar ahogadas en deudas, las empresas ven caer sus ventas. Y cuando las empresas no pueden pagar sus propias obligaciones, se generan «cadenas» de impagos que afectan a proveedores, bancos y al conjunto de la economía.
Un dato ilustrativo que compartió el analista: «Un empresario que tiene una empresa que ofrece microcréditos me contaba que hay una gran parte de su masa de clientes con el ingreso totalmente captado por estos códigos. Son personas que reciben su salario y no lo ven».
¿Qué hacer? El debate sobre el rol del Estado
Saunig es claro: el mercado solo no resuelve este problema. «Si hay un aumento de la morosidad, es muy difícil que una entidad diga que dará tasas más bajas», explica.
Y agrega un punto clave: «Si desde el gobierno se entiende que el problema es grave, herramientas hay un montón, pero tal vez vayan contra la corriente del pensamiento del gobierno».
El análisis deja abierta una pregunta incómoda: ¿puede el Estado intervenir sin distorsionar el mercado? Para algunos, la respuesta es no. Para otros, la urgencia social justifica la acción.
Consejos para el bolsillo: no mirar solo la TNA
Para quienes están endeudados o piensan tomar un crédito, Saunig ofrece una recomendación práctica: «No mirar sólo la tasa nominal anual (TNA), porque tiene un montón de costos ocultos. Hay que mirar el Costo Financiero Total (CFT)».
También sugiere priorizar las deudas según su costo y buscar refinanciar las más caras con alternativas más baratas. «Esto también puede extrapolarse a las familias», indica.
¿Qué pasará cuando el bolsillo de las familias deje de dar más? La morosidad no es solo un número en un informe del BCRA. Es la historia de millones de argentinos que tomaron créditos para llegar a fin de mes y hoy no pueden pagarlos. Y cuando esa cadena se rompe, toda la economía resiente. El tiempo para mirar para otro lado ya pasó.
