Las postales del feriado en Santiago del Estero: frío, llovizna y calles vacías

15 de junio de 2026 – El feriado nacional por el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes dejó este lunes 15 de junio una imagen que ya empieza a repetirse en el mapa del norte argentino. Esta vez fue Santiago del Estero, la Madre de Ciudades, la que amaneció con su centro convertido en una postal de quietud: persianas bajas, veredas casi vacías, comercios cerrados y una circulación de personas reducida a cuentagotas. A diferencia de una jornada habitual, donde el ruido de los autos, los compradores apurados y los vendedores ambulantes tejen la trama urbana, el microcentro santiagueño transitó este lunes con un ritmo mucho más pausado, casi de pueblo fantasma en plena siesta.

Las imágenes captadas en el corazón de la ciudad reflejan con crudeza la combinación letal que azotó a la actividad comercial en esta jornada. Por un lado, el feriado nacional, que de por sí ya suspende la actividad administrativa y bancaria y lleva a muchos comerciantes a decidir no abrir sus puertas. Por otro, las condiciones climáticas: frío, llovizna persistente, cielo gris y una temperatura que apenas rozó los 9 grados. Quienes se animaron a circular lo hicieron bien abrigados, con paraguas en mano y paso apurado, sin detenerse en vidrieras que de todos modos permanecían cerradas. La llovizna, ese fenómeno que no moja del todo pero cala los huesos, terminó de sellar el destino de una jornada que nunca tuvo chances de ser movida.

No es la primera vez que esta región ve una postal así. Hace apenas horas, Formosa mostraba su Peatonal Rivadavia desierta. Resistencia, la capital chaqueña, lucía sus principales arterias comerciales con persianas bajas y un silencio inusual. Ahora Santiago del Estero se suma a la galería de centros vacíos, una colección que crece a medida que avanza el feriado y se extiende por el mapa del norte argentino. El patrón se repite: comercios cerrados, escaso movimiento, ciudad en pausa. Y detrás de cada persiana baja, un comerciante que hizo la cuenta de que abrir no vale la pena, que el costo de encender las luces y abrir la puerta no se justifica con las pocas ventas que podría concretar en un día frío y lluvioso.

De esta manera, entre el feriado, el frío y la llovizna, Santiago del Estero mostró una postal poco habitual en su centro: comercios cerrados, escaso movimiento y una ciudad que comenzó la semana con otro ritmo. El mismo ritmo lento que ya vimos en otras capitales del NEA. Una sinfonía en tono menor que se repite en cada feriado, en cada jornada donde el frío invita a quedarse en casa y la economía no ofrece motivos para salir.

Santiago del Estero, Formosa, Resistencia. Tres capitales del norte argentino, tres postales idénticas: centros vacíos, persianas bajas, frío y silencio. Ya no es una casualidad. Es una tendencia. El feriado de Güemes, pensado para honrar al héroe que resistió en el norte con gauchos y coraje, se convirtió en el espejo de una realidad regional que duele. Porque no se trata sólo de que la gente no salga. Se trata de que cuando sale, no consume. Y cuando consume, es cada vez menos. El frío y la llovizna son sólo la excusa perfecta para no enfrentar una calle que igual no ofrece nada. En Santiago, como en Formosa y Resistencia, el comerciante ya aprendió la lección: abrir un feriado es apostar a perder. Y en un contexto donde cada peso cuenta, nadie quiere apostar a nada. La postal de la Madre de Ciudades vacía no es un accidente. Es un diagnóstico. Y mientras el riesgo país baja y los bonos suben en los escritorios porteños, en el norte la realidad sigue siendo tozuda: el centro está vacío, el frío cala los huesos y la llovizna no cesa. Güemes, el héroe del norte, debe estar mirando desde algún cerro, preguntándose cómo se resiste cuando no hay enemigo visible, cuando el adversario es la economía, el clima y la falta de expectativas. Esa respuesta, por ahora, no la tiene nadie.