No hay reactivación: el ajuste golpea al consumo

Desarrollo

El último informe monetario del Banco Central confirma lo que muchos hogares perciben: el consumo no repunta. En junio, los préstamos para las familias mostraron una contracción en todas sus líneas. El financiamiento con tarjetas de crédito cayó 4,2% interanual y los préstamos personales bajaron 1,1%.

El stock total de préstamos al sector privado apenas creció 0,3% en pesos, pero ese leve avance se explica por el dinamismo de las líneas comerciales. Los créditos para empresas subieron 1,5% mensual en términos reales, impulsados por documentos a sola firma, que crecieron 2,5%. En contraste, los préstamos prendarios para autos retrocedieron 0,4% respecto de mayo y acumulan una baja interanual de 0,6%.

Los créditos hipotecarios tuvieron un crecimiento mínimo de 1,2% mensual, aunque en la comparación anual muestran un salto del 63%, alentados por las líneas ajustadas por UVA. Se trata del segmento con menor morosidad, ya que las familias priorizan el pago de la vivienda por sobre otros gastos.

En dólares, el panorama es distinto: los préstamos vinculados al comercio exterior crecieron 48,7% en un año, alcanzando los 23.741 millones de dólares. El BCRA explicó que el aumento de junio, de USD 312 millones, se debió principalmente a documentos a sola firma para financiar exportaciones.

Opinión

El informe deja en claro que la política de ajuste del gobierno de Javier Milei está enfriando el consumo interno. Las familias acceden cada vez menos a créditos para sostener gastos cotidianos, mientras que las empresas encuentran en los préstamos comerciales un respiro para su actividad. El contraste es evidente: el crédito productivo avanza, el crédito al consumo retrocede.

La pregunta que queda abierta es cuánto tiempo puede sostenerse un modelo en el que las familias ajustan y las empresas sobreviven con financiamiento caro. La reactivación, al menos por ahora, sigue siendo un anuncio que no se refleja en los números.