Sin compradores a la vista: el gobierno posterga la privatización de Trenes Argentinos
El gobierno nacional decidió patear para adelante la privatización de Trenes Argentinos. La firma no es rentable actualmente y una concesión del servicio de pasajeros exigiría una suba fuerte de tarifas, un escenario políticamente costoso y con poco atractivo para el mercado. En la Casa Rosada reconocen que no encontraron un esquema de venta acorde a los incentivos del mercado en este contexto, por lo que este año no avanzarán con la privatización.
¿Qué harán entonces? Buscarán reforzar el valor de la empresa con obras, material rodante y mejoras operativas. Una de las opciones que se barajaron internamente es privatizar cada ramal por separado, pero por ahora ninguna de las alternativas prosperó.
Los números explican por qué. El presupuesto 2026 de la Operadora Ferroviaria Sociedad Anónima (Sofsa) expone una dependencia estructural del sistema respecto del Estado. Los ingresos de operación previstos ascienden a $100.857 millones, frente a gastos operativos proyectados por $1.225 billones (1.225.000 millones). La pérdida de explotación estimada es de $1.124 billones. Dicho de otro modo: la recaudación tarifaria apenas cubre el 8,2% del costo operativo total.
La principal fuente de financiamiento de la empresa siguen siendo las transferencias del Tesoro. El presupuesto proyecta ingresos corrientes por $1.208 billones, de los cuales $1.107 billones corresponden a transferencias corrientes. Dentro de ese esquema, $1.101 billones provienen directamente de la Administración Nacional: más del 91% de los ingresos corrientes de Sofsa dependen del aporte estatal.
A pesar del freno a la privatización, el Estado seguirá invirtiendo. El presupuesto aprobado por el Ministerio de Economía prevé $293.577 millones en gastos de capital para 2026, orientados a mejorar la operación ferroviaria y sostener la continuidad del servicio bajo gestión estatal. Ese programa se apoya en la Emergencia Ferroviaria declarada por los decretos 525 y 526 de 2024, que habilitó a Transporte a revisar contrataciones, renegociar deudas, adecuar frecuencias y reorganizar empresas del sistema. El objetivo es concentrar los recursos en seguridad operativa, mantenimiento, recuperación de vías, señalamiento y equipos tecnológicos.
Las demoras en Trenes Argentinos conviven con otros procesos de privatización y concesión que el gobierno sigue impulsando en otras áreas.
¿Creés que el gobierno debería insistir en privatizar los trenes o es un servicio que naturalmente debe ser deficitario y manejado por el Estado? ¿Estarías dispuesto a pagar tarifas mucho más altas a cambio de un servicio mejor y más eficiente? Si los trenes no se privatizan, ¿cómo debería financiarse el déficit: con impuestos de todos o con subsidios específicos para los usuarios del ferrocarril?
