For Ever jugó su mejor partido, pero se le escapó la victoria en el final y sigue penando en el fondo

Duele, che. Duele porque el «negro» fue muy superior, porque mereció ganarlo, porque las chances estuvieron pero no entraron. For Ever jugó este domingo su mejor partido en lo que va del campeonato, pero terminó empatando 1 a 1 con Mitre en el «Gigante» y sigue sin poder salir del último lugar del grupo A. Vamos, For Ever, carajo, que esto tiene que cambiar.

A los 4 minutos nomás, Imanol Enríquez se mandó una palomita espectacular tras un centro filtrado de Pruzzo y la clavó en la red. 1 a 0, el «Juan Alberto García» explotó. La barra saltó, los abrazos, los gritos… parecía que era la noche del despegue. Porque encima For Ever no se durmió: siguió atacando, generando, siendo el dueño de la pelota y el territorio.

Pacheco estuvo cerca dos veces. Una pegó en el travesaño, otra la tapó bien Ledesma. Enríquez volaba, Nievas manejaba los tiempos, el equipo de Llorens se paró con un 4-3-1-2 que le funcionó de memoria. ¿Y Mitre? Nada, mero espectador. Salvo un cabezazo de «Tortuga» Fernández que controló Caprio, el resto del primer tiempo fue todo del «negro». La gente empezaba a soñar con esos tres puntos que duelen tanto.

Pero el fútbol es ingrato, ¿viste? En el segundo tiempo, For Ever siguió insistiendo. Pacheco otra vez mano a mano y Ledesma le dijo que no. Cabezazo de Pacheco que se fue apenas arriba. Todo indicaba que el segundo iba a caer. Y entonces, a los 10 minutos del complemento, llegó el baldazo de agua fría. Ferrari manejó, González centró, un despeje mal dado y ahí apareció Martín Vázquez, que ingresó hacía nada, para sacudir un potente disparo abajo, contra el palo derecho de Caprio. 1 a 1 y a empezar de nuevo.

El golpe fue duro. For Ever sintió el sacudón, tanto que Mitre casi lo da vuelta con un mano a mano que achicó muy bien Caprio ante González. Después, los santiagueños se enamoraron del empate y se cerraron atrás. Llorens movió el banco: metió a Molina, Valenzuela, Díaz Chaves y Alonso. Pero los cambios no terminaron de entrar, y encima el técnico sacó a Enríquez, que era el más punzante. Nadie entendió mucho eso, che.

Igual, For Ever tuvo dos más para ganarlo. Un cabezazo de Luque que tapó Ledesma, y un disparo de Molina tras buen desborde de Alonso que un defensor cerró justo. En el final, el «negro» quedó con más ganas que fútbol, y Mitre se llevó un punto que para ellos sabe a victoria.

Empate con gusto a muy poco, a muy poquito. Porque el equipo mereció más, jugó mejor, pero le faltó esa puntada final, esa eficacia que separa a los que pelean arriba de los que sufren abajo. Así como hace dos semanas ante All Boys fue un 0 a 0 clavado y encontró dos goles en el final, ayer fue ampliamente superior y no pudo celebrar. Las cosas del fútbol, nomás.

Lo bueno, si se puede decir que hay algo bueno, es que el equipo mostró una versión que no se veía hace rato. Si For Ever sostiene este nivel, si sigue jugando como en esa primera parte ante Mitre, entonces los dirigidos por Llorens van a tener menos penas y más alegrías. Porque mostraron garra, mostraron juego, mostraron que pueden. Vamos «negro», que de esta se sale. El domingo viene Almirante Brown en Isidro Casanova, otra chance para sumar de a tres. Dale For Ever, carajo, que el pueblo negro está con vos.