«Chucky» otra vez preso: persecución, balazos y dos policías heridos

Persecución a los tiros, dos policías heridos y un prófugo: volvieron a agarrar a «Chucky» Campos, el hijo de la exdiputada kirchnerista Gladys Soto

Domingo al mediodía, avenida Vélez Sarsfield. Dos tipos en una moto Zanella 110, sin patente, mirando con cara de «algo tramamos». Los patrulleros los vieron, hicieron el intento de identificarlos, y ahí se armó el bailongo, che. Los sospechosos sacaron un arma de fuego y salieron rajando. Arrancó una persecución a toda furia por el sur de Resistencia.

La fuga terminó en Vélez Sarsfield y Rissione. Ahí abandonaron la moto y se metieron en una casa. Los policías, sin pensarlo dos veces, entraron. Pero adentro no estaban solos: los esperaban más sujetos, que junto con los perseguidos opusieron resistencia con armas de fuego y armas blancas. Un forcejeo bárbaro, ¿viste? Los agentes tuvieron que usar la fuerza mínima indispensable, pero aún así dos efectivos terminaron lesionados. Por suerte los atendió una ambulancia en el lugar y ya los dieron de alta.

Después de los empujones y las amenazas, los uniformados lograron reducir a tres tipos: de 35, 37 y 55 años. Un cuarto individuo, más vivo o más cagón, se escapó por los techos de las casas de al lado. Según las fuentes, todavía no se sabe quién es el prófugo. Se investiga.

Entre los detenidos, uno que no necesita presentación: Facundo «Chucky» Campos, hijo de la dos veces diputada nacional kirchnerista Gladys Soto. Sí, ese mismo. La mujer ha reconocido en más de una oportunidad los problemas de adicción que tiene su hijo, pero eso no quita que el pibe tiene un prontuario más largo que la Verónica. Robos, amenazas, violencias, condenas… «Chucky» es un viejo conocido del mundo hampa chaqueño.

Del operativo secuestraron la moto, dos celulares Motorola y un cuchillo de cocina. La Fiscalía dispuso la aprehensión de los tres detenidos por supuesta resistencia y atentado contra la autoridad y lesiones. Los tipos declararán durante la semana.

La pregunta que te hago, es esta: ¿cuántas veces más vamos a tener que leer el mismo nombre vinculado a hechos de inseguridad, mientras su mamá mira desde la política sin que pase nada? Porque acá hay un patrón, y no es solo el de una moto sin patente.