El Pacífico ya está 2 grados más caliente: experto de la UNNE anticipa un «Súper Niño» y lo que viene es mucha agua

Prepárate, porque el alerta no es joda. Juan José Neiff, magíster en Ecología Acuática e investigador del Conicet en la Universidad Nacional del Nordeste, viene con un pronóstico que pone los pelos de punta. El océano Pacífico ecuatorial ya está 2 grados por encima de la media histórica en la capa superficial de 100 metros. Y la cosa no para ahí: podría llegar a +3 grados entre diciembre y enero.

«El pronóstico que recibo de la Universidad de Columbia no deja dudas de que ya se está definiendo El Niño», afirmó tajante. Traducción: se viene un fenómeno de gran escala, probablemente de los más intensos de las últimas décadas. «Esto significaría mucha agua en la Cuenca del Plata», agregó. Y cuando habla de «mucha agua», no es poesía, che.

¿Cómo funciona el bicho este? Neiff lo explica sencillo: el sol calienta los mares, que cubren el 78% del planeta, y esa evaporación termina cayendo como lluvia sobre el continente. Cuando hay más radiación solar, más evaporación, más agua en los ríos. Eso es El Niño. Cuando hay menos radiación, sequías como la que tuvimos entre 2019 y 2023, que fue La Niña. El problema es que estos eventos no son estrictamente periódicos, pero se repiten cada dos a siete años. Y el que viene, según el especialista, puede ser monstruoso.

Ahora, ¿qué significa esto para nosotros, los que vivimos en el Nordeste? Neiff fue directo: ciudades como Resistencia, Clorinda o Reconquista están en zonas bajas. «Allí tenés un doble problema», explicó. Por un lado, las defensas costeras pueden ser sobrepasadas si el río sube mucho. Por el otro, con lluvias muy intensas, las ciudades funcionan como una palangana. O sea, se inundan no solo por el desborde de los ríos, sino por la acumulación de agua de la propia lluvia. Un combo letal.

El investigador destacó que el plan hídrico que hizo la provincia de Corrientes funcionó bien, pero advirtió: «Ahora, si nosotros tenemos un Niño de mayor magnitud del que tuvimos en los años 97 y 98, hay situaciones que no pueden preverse. Cuando se sobrepasa la magnitud, las defensas son inaguantables». En criollo: por más que nos preparemos, si el agua viene con todo, no hay muralla que aguante.

Las consecuencias no son solo el agua en la calle, ¿viste? Neiff subrayó que «el transporte, la energía, el agua, el turismo y el agro están completamente regulados por estos fenómenos». O sea, desde el precio de la lechuga hasta que tengas luz en tu casa, todo se mueve con lo que pase en el Pacífico.

La pregunta que te hago, es esta: ¿estamos realmente preparados para lo que se viene, o vamos a esperar que el agua nos entre a la casa para después correr a pedir bombas y bolsas de arena? Porque el Pacífico ya habló, y no dijo «tal vez». Dijo «preparate».