Los subsidios a la energía se dispararon 180%: el Estado vuelve a poner la tarasca mientras las facturas no dejan de subir

Mirá, vecino, la cosa es así. El gobierno prometió sacar los subsidios y que cada uno pague lo que consume. Pero los números cantan solos y no mienten, che. En el primer trimestre de este año, los subsidios a la energía aumentaron un 180,5% real interanual. O sea, el Estado está poniendo cada vez más plata para que no te llegue una factura astronómica. ¿Paradoja? Sí, y de las grandes.

El sinceramiento de las tarifas duró poco. En apenas tres meses, pasaron de mostrar recortes a enfrentar un salto explosivo en los subsidios. La explicación es sencilla: generar electricidad y gas se encareció más rápido que lo que aumentaron las tarifas. La brecha entre lo que cuesta el sistema y lo que pagan los usuarios se amplió, y alguien tiene que cubrirla. Ese alguien volvió a ser el Estado. «El sistema quedó armado al revés: subieron el costo a niveles impagables y al mismo tiempo aumentaron la cantidad de usuarios subsidiados», resumió una fuente del sector.

Porque acá hay otro dato clave: el gobierno unificó los segmentos N2 y N3, o sea, bajó el umbral de ingresos para ser beneficiario. Más hogares entraron al esquema subsidiado justo cuando el costo unitario también subía. El resultado es que hoy un usuario subsidiado paga apenas el 31% del costo real de la energía. El Estado financia el 70%. Una locura, ¿viste?

En números concretos: en marzo de 2026, el precio de la energía para usuarios residenciales se ubicó en 113.234 pesos por MWh. Pero el precio que efectivamente pagan, con bonificaciones, fue de 76.432 pesos. La cobertura quedó en torno al 67%. O sea, el usuario cubre dos tercios del costo. Para los subsidiados, la cobertura cae al 31%.

El problema fiscal es enorme. La recaudación viene cayendo por la contracción de la actividad y el consumo. Y los subsidios energéticos son una de las pocas partidas donde el gobierno podría ajustar rápido. Por eso inquieta que estén creciendo a este ritmo. En el FMI miran de reojo, porque vienen reclamando reducir subsidios y transparentar el costo real de la energía. Este desvío complica la hoja de ruta.

Como si fuera poco, el gobierno retomó la compra directa de GNL (gas licuado) después de abortar la privatización del esquema por los altos precios. Ya compraron el primer buque a Naturgy, pero no informaron el valor pagado. «Daniel González otra vez queda al límite de la ilegalidad por falta de información sobre un precio estratégico», comentó un ex funcionario de Energía.

La pregunta que te hago ¿vos sentís que pagás menos luz gracias a los subsidios o cada mes la factura viene más cara y encima el Estado se endeuda para que no sea peor? Porque si el gobierno dice que quiere sacar los subsidios pero los aumenta, algo no cierra. Y la plata de los subsidios, ¿de dónde sale? De nuestros impuestos, claro. Al final, siempre pagamos los mismos.